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VIVIR, HABITAR

En permanente diálogo con la naturaleza habitamos el mundo. Un diálogo reconocible en los pequeños núcleos poblados por nosotros y aparentemente olvidado en las grandes concentraciones urbanas.

El vivir parece definirnos, pero eso es algo que tenemos en común con el resto de animales y plantas, incluso con los seres inanimados. Nuestro auténtico, único y propio existir se encuentra en el habitar. Habitamos en lugares que transformamos para hacerlos nuestros, como si pudiéramos inventar el espacio y el tiempo. No, no podemos inventar el lugar y la duración pero, en cambio, podemos narrarlos. Pequeños cuentos para pueblos y aldeas, y tremendas narraciones artificiosas, llenas de mitos y combates épicos para las grandes urbes.

A veces, algunas veces, la profundidad y sensibilidad que ofrecen el pequeño cuento, la reflexión no dilatada, o el aforismo, superan a la extensa narración épica adornada de complicación artificiosa que nos abruma con su grandeza y nos anula con su frialdad.

(En la i…
Entradas recientes

EXPERIENCIA HÚMEDA

La primavera no surge en todos los lugares al mismo tiempo, y uno agradece tanto esa falta de orden, o el orden supino y natural que refleja esa realidad, que no puede por menos que dedicarle unas palabras mientras recuerda un paseo que dio por una comarca del centro de la Península Ibérica que se conserva casi igual que hace décadas, con su ruralidad casi intacta y nada impostada, con su belleza escasamente fulgurante aunque sencillamente serena, hija de la variedad orográfica y del agua.

Hace pocos días había llegado escasamente la primavera a La Alcarria, solo se apreciaba en el brillo del sol, en algunas matas floridas y en el cereal que apuntaba su corto verdor apegado a la tierra, que deseaba espigar pero que aún esperaba para ello a que los árboles que todavía casi no tenían brotes ni hojas comenzaran a verdear, a que las retorcidas encinas comenzaran a brillar con sus duras hojas nuevas, a que los bosques de robles perdieran su aire siniestro e invernal, un tanto romántico, y s…

TIEMPO

El día que soñé que soñaba que el amor era el agua desplazada por el salto de la ballena en el mar de mi esperanza. Ese día empecé a distinguir con claridad, inventando un sueño que se podía vivir, aquello que me dijiste, aquella revelación que, tras tu primer beso, todavía hoy me estremece y amenaza.

LA NATURALEZA ES UNA METÁFORA

MUSEO (segunda parte)

MUSEO (primera parte)

Sala del palacio-museo del Hermitage, San Petersburgo