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TIEMPO

El día que soñé que soñaba que el amor era el agua desplazada por el salto de la ballena en el mar de mi esperanza. Ese día empecé a distinguir con claridad, inventando un sueño que se podía vivir, aquello que me dijiste, aquella revelación que, tras tu primer beso, todavía hoy me estremece y amenaza.
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